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lunes, 3 de noviembre de 2008

Tranquilos, yo os salvare [Síndrome de la Enfermera]

Muchas personas, mitigan o dan de comer a su conciencia donando un pequeño porcentaje de sus ingresos o del dinero que se encuentran por el suelo a alguna ayuda humanitaria, ONG… tranquilos, no me voy a meter con ellos, estoy loco pero no soy imbécil, cada uno hace con su parné lo que le viene en gana, pero me viene que ni pintado como metáfora para lo que quiero explicar: Ellos creen que ayudan, creen que han pagado su parcelita de cielo y están contentos, pero hay almas mucho más caritativas, almas que no pueden evitar ver a alguien que esta en un nivel anímico un poco bajo, esas personas no están tan lejos, no están ayudando en Camboya, ni rescatando a ningún gatito de algún tejado. Son esas personas que a nuestro lado nos han ayudado alguna vez sin pedir nada a cambio, porque como bien dice el anuncio, “no entiendes porque ese amigo que siempre llamas cuando necesitas su ayuda, sigue siendo tu amigo”, porque no es de esas personas que creen que el ser amable, el ayudar, el dar el 100% es de idiotas.

Pero como siempre, pueden encontrarse con la horma de su zapato, y muchas veces llegan al límite, todo el mundo lo tiene, incluso los Dioses. Pero realmente es como todo en la vida, realmente tienes que ser capaz de darlo todo, tienes que ser siempre así con todo el mundo, algunos dirán: Tienes que ser así solo con las personas que tu creas que se lo merecen, y vale, es normal, la ayuda la ofreces tu y por lo tanto tu eres el que juzga quien se lo merece y quien no, pero personalmente ¿Quién es merecedor de algo en este mundo? ¿Merecemos vivir en el país que vivimos? ¿Mereceríamos vivir en otro? ¿Merecen los de países conflictivos pasar por lo que están pasando? Vale lo reconozco, me he ido un poco por las ramas del tema principal, pero haciendo un apunte más, a la gente (fuera del punto de vista religioso) les gusta pensar que si hacen cosas buenas recibirán cosas buenas a cambio, que existe una especie de orden mundial que con una bonita varita mágica toca a alguien y hace que tenga buena suerte porque “se lo merece”; y muchas veces cuando no es así, deciden negar su ayuda para siempre.

Volviendo a lo de antes, hay que ser capaz de hacer todo esto pero siempre sin llegar al punto de negarte a ti mismo y muchas veces a estas personas que la vida les ha otorgado el don de ser así, no pueden evitar incluso dar su ayuda a quienes no la desean porque quieren crecer por ellos mismos, quieren afrontar algo a su modo para que luego al salir del hoyo decir “estoy orgulloso de haber salido por mi mismo”. No es que desprecien la ayuda de esa “enfermera” que lo único que quiere es ayudar y darlo todo, sino que como las mismas enfermeras que avanzan y evolucionan en la vida soportando el peso del mundo ellas mismas, también quieren avanzar por ellos mismos. Ayudar y de dejar ayudar…ayudar sin dejar de ser vosotros mismos… oficialmente, las Lágrimas del Dragón han vuelto en reclamo de vuestras súplicas…


1 comentario:

Isabel dijo...

me ha gustado tu vision de las "enfermeras"