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jueves, 22 de mayo de 2008

Verdades Granuladas

Voy a partir de una idea, un concepto que estoy seguro de que todos lo habréis oído alguna vez...sino es así, proceded a introduciros un puercoespín por el hojaldré.

“Las verdades ofenden” Se que a muchos os suena, pero ¿Os habéis parado a pensar en el significado de la misma? el porque duelen... Realmente no estamos acostumbrados a oír la verdad, la realidad de golpe, somos conscientes de ello pero nuestro cerebro las guarda en la zona de “no me importa mientras no pinche” ¿Qué quiere decir? Que algo que es realmente molesto, es insoportable cuando sobrepasa un límite, que podemos ser nosotros, factores externos, águilas reales, etc...

Imaginad por un momento, que en vuestros hogares la puerta del baño se abre y se cierra con normalidad durante mucho tiempo, pero un fatídico día, estáis dentro (solo Dios sabe haciendo que) y os quedáis encerrados y no podéis salir...el cuarto de baño se hace más pequeño cada segundo...te imaginas tu vida a partir de ese día viviendo en el baño, bebiendo agua del grifo y comiendo las sobras que te pasan las vecinas por la ventanita del cuarto de baño...pero te armas de valor y piensas en una solución...¡Las tijeras de las uñas de los pies! Con ella puedes meterla entre la puerta y el pestillito, hacer palanca y abrir...sales victorioso; te llena de orgullo y satisfacción y además tienes una buena anécdota para contar a tus colegas de cañas en un bar, así que cada vez que te quedes encerrado en el baño ya podrás abrir con las tijeras de las uñas de los pies.

¿Esta solucionado el problema? Realmente no, se solucionaría el problema si arreglaras la puerta del cuarto de baño, pero como de momento has ideado una solución aparentemente temporal, vas tirando, porque estas cómodo y de momento el problema esta solucionado; pues así más o menos es como creo que funcionamos con respecto a la verdad y las realidades: No las aceptamos porque hacen daño y molestan, las apartamos en un rinconcito donde no molestan y las tapamos con otros pensamientos; es cómodo, no duele, y es una solución aparentemente temporal...pero el problema sigue sin solucionarse. En el momento en que las tijeras de las uñas de los pies se rompan...es cuando tendremos problemas, nos lamentaremos por no haber llamado al cerrajero y nos prometemos (falsamente) que no volverá a ocurrir, que a partir de ese momento vivirás una vida diferente en el que afrontarás la realidad de frente sin temor... ¿Moraleja? Cada vez que os llamen gordos...llamad al cerrajero

1 comentario:

Juan Solo dijo...

Por eso admiramos a House: porque él se atreve a hacer lo que nos gustaría hacer a nosotros.

Cierto es que hay que medir la "entrega" de la verdad. No se puede ser despiadado sólo porque sí pero ser sincero ahorra muuuuchos problemas. Al principio cuesta (para el que no lo haya probado) pero después te vas dando cuenta de que es mucho más fácil de lo que pensabas. Y, sorprendentemente, la gente empieza a verte como un "tío legal".

Juan Solo