"Con el paso de los años nada es como yo soñé" Llega el momento en la vida de toda persona, en la que tiene que dejar cosas atras, desarraigarse de cosas del pasado para poder avanzar y seguir su propio camino; pero nunca olvidándolo, ya que somos el resultado de todas nuestras experiencias, de todo lo que hemos sufrido y disfrutado a lo largo de nuestra vida. Para bien o para mal, el pasado es el pasado y nada podemos hacer para cambiarlo, así que solo queda aceptarlo e intentar no cometer los mismos errores que cometimos.
Después de esta introducción a lo "Saber Vivir" vamos con la rayada que todos estáis esperando. El otro día estando en casa de una amiga, estábamos viendo la tele y nos topamos con la peli de Toy Story 2, teníamos para elegir entre Kill Bill 2 o Toy Story 2 y dijimos...Qué demonios! La de pixar m

il veces antes...¿Dónde va a parar? En fin, resulta que yo no la había visto, lo cual me resulta inverosímil, no obstante no significa que no haya tenido infancia ni que me haya criado en una cueva ni nada de eso, solo que no me había topado con la película en cuestión. El tema es que después de ver la película, tanto la primera como la segunda, llegas a pensar...joder, pobres juguetes, los niños se hacen mayores, pasan de los juguetes y ellos se quedan abandonados añorando los años en los que jugaban con ellos sin parar...que desgracia, hasta el punto en el que piensas ¿Qué fue de mis juguetes? ¿Dónde estarán? ¿Me odiarán por no haber jugado con ellos durante tantos años? ¿Los estará despedazando algún niño esquizofrénico con algún tipo de trauma infantil? ¿O simplemente estarán planeando una venganza para intentar destruirme por haberlos abandonado durante tanto tiempo para luego así hacer lo mismo con otros niños de todo el mundo y así poder conquistar el mundo?... Después de hacerme todas estas preguntas cada cual más absurda y estúpida recordé algo...Soy imbécil! Si yo no he tirado ninguno de mis juguetes de cuando era niño, los sigo guardando todos, apilados en una caja gigante encima del armario, cogiendo polvo...un Batman, unos cuantos Spiderman, algún Street Shark, Action Mans...no he tirado nada... ¿Qué porqué no he tirado nada? Porque cuando vi la primera película me dio tanto miedo de que mis juguetes se sintieran tristes que no pude tirar ninguno, así que cada año que me regalaban alguno nuevo intentaba cuidarlo y jugar con ellos para que no se sintieran tristes, que a lo mejor estaba jugando con alguno de ellos y le arrancaba la cabeza a uno y hacia que le salieran las tripas y las vísceras por todas partes...pero bueno, todo era por la felicidad de un objeto innanimado, o a lo mejor me venía mi madre y me decía...Hijo...¿Estás poseído? Y yo...déjame mamá...que no quiero que mis juguetes lloren... a lo que mi madre decía suspirando...menos mal...solo es gilipollas...
Así que a lo largo de los años fui acumulando una serie de mostruos insufribles en el armario que todavía hoy en día no puedo tirar, veo sus miembros arrancados, sus ojos pintados, sus músculos de plástico y no puedo evitar soltar una lagrimilla soñando con las aventuras de muerte y destrucción que me imaginaba junto a ellos...no me culpéis, sin mi espeluztacular pasado no leeríais las locuras de Las Lágrimas del Dragón!!! Matta ne!!!